El Oráculo Bye: los tubérculos

En esta primera sesión del Oráculo Bye, el oráculo ha sido cuestionado acerca de los usos y costumbres de los tubérculos. Y no hay tema que nos parezca más maravilloso. Los ojos nos hacen chiribitas.

Tus deseos son órdenes para nosotras. Para el oráculo, vamos.

El oráculo va más allá y contesta varias preguntas relacionadas con estos maravillosos seres vivos. No olvidéis que la voz del oráculo es la voz de los dioses. Los dioses patatiles, los dioses batateros.

1- ¿De dónde sale la palabra tubérculo?

De debajo de la tierra. Je, je, je. Vale, no, pero sí que viene de la raíz. La raíz latina, quieren decir los dioses. Viene de tubercŭlum, que se comenta que es un diminutivo de tumor, protuberancia o excrecencia.

2- ¿Entonces puedo llamar a los tubérculos excrecencitas a partir de ahora?

Sí, debería ser correcto. Pero igual no te entienden.

3- Oh, dioses, dadme nombres de tubérculo.

Patata. Ñame. CHUFA.

Pero como al oráculo le parece poco hablar de tubérculos per se, y tiene ganas de darle al palique, incluirá en su consulta raíces tuberosas como el boniato (batata) y la yuca.

4- Los ñames y los boniatos me generan confusión, ¿cómo puedo distinguirlos?

Es confuso, sobretodo dependiendo del país donde vivas. Si es un país angloparlante, muchas veces se le llama sweet potato y yam indiscriminadamente al mismo tubérculo: el boniato. Mentira patatera. Una de las médiums a cargo de este oráculo compró un día un ñame por equivocación y se tuvo que tirar una tarde en Google buscando recetas para saber qué hacer con él.

Naranjita por dentro, marrón terroso por fuera. ¿Qué es? Un boniato. Si lo abres y te sale blanco por dentro, ni es boniato desvaído ni es boniato mustio. Es ñame. Hecho y derecho. Pese a parecer primos hermanos, el boniato y el ñame filogenéticamente no están tan cerca. De hecho, pertenecen a distintas familias y órdenes (los órdenes están por encima de las familias). Al mismo orden de los solanales pertenecen las patatas y los boniatos. Los ñames, ya irían en otro orden, el de los dioscoreales.

La clasificación, en familias, quedaría algo así como: Solanaceae, familia de patatas, tomates y berenjenas; Convulaceae, familia del boniato, y de una planta de jardín que tiene el nombre telenovelesco de Gloria de la mañana; Dioscoreaceae, ñame y plantas tropicales variadas; Cyperaceae, la chufa; y, Euphorbiaceae, yuca, suculentas y plantas-fábrica de látex. Si no te hemos perdido en este párrafo, querido lectoreae, amor eterno para ti.

Pero en resumen, ¿esto qué quiere decireae? Que aquí cada una es de su padre y de su madre, y lo que tienen en común es que todas están encuadradas bajo el bello nombre de TUBÉRCULOS (y raíces tuberosas, claro).

5- ¿Fue la patata alguna vez libre?

Desde hace miles de años, la patata, junto a otros alimentos como el arroz, el trigo o el maíz, lleva una vida de servidumbre en pos de la dieta humana. Sin embargo, en el origen de los tiempos, la patata corría libre y salvaje por el altiplano andino, hasta que allá por el 8.000 AC fue subyugada y domesticada por la raza humana.

6- ¿Son las patatas una buena ofrenda funeraria?

Son una opción maravillosa a la par que noble. Las flores serán un bien seguro, pero no cabe duda de que son una ofrenda bastante mainstream. Sin embargo, un par de patatas bien puestas sobre una lápida quedan divinas. Oh, consultora del oráculo, si te interesa saber cómo quedarían unas patatitas sobre una tumba, los dioses te recomiendan que visites la tumba de Federico II, el Gordo Grande (der Grosse) en el Palacio de Sanssoucci, en Potsdam. Este rey, entre otras cosas monárquicas hizo especial hincapié en el s.XVIII, (aunque sin mucho éxito) en cultivar las patatas como alimento popular, ya que por aquel entonces las patatas eran un elemento más del jardín. Y es que tienen unas flores monísimas, la verdad.

En cualquier caso, este señor quedó en la cultura popular como el rey que se empeñó en cultivar patatas. Por otra cosa no sabemos, pero parece que en algún momento, por esto, el pueblo estuvo bastante agradecido. (¿Sabes cuántos estómagos vacíos puede llenar una buena patata? ¿Y lo bien que crecen? En resumen, son un alimento simple y eficiente. Una solución muy prusiana.) En consecuencia, a este hombre se le ofrendan patatas.

Por cierto, formalmente a este señor se le puede conocer como Federico II, el Gordo Grande, pero en la intimidad de tu casa, te puedes referir a él como el Rey de las patatas.

La patata más frita se somete a nuestro test rápido de la SuperBYE.

7- ¿Puedo comerme una patata si está morada? ¿Y si está verde?

Todo depende de la variedad de la patata. Del porqué de los distintos colores ya hablaremos en otro post venidero. Pero desde luego si esas patatas que has puesto al lado de la ventana, donde en verano se genera un pequeño efecto invernadero, han tornado a un aspecto verdecino, espinacoso, no te las comas que te vas a poner malito. La razón es la gran cantidad de solanina que se ha concentrado debido a tus hábitos de almacenamiento de tubérculos. Que pese a su nombre, hay que tratarlos con amor.

La solanina, presente en solanáceas (¿casualidad?, los dioses no lo creen) es un glicoalcaloide tóxico, que no sólo se encuentra a mansalva en las patatas verdes, si no también en tomates verdes (inmaduros; y, atención, se llama tomatina. No ésta, ésta), en las berenjenas y en otros vegetales.

La solanina, que también podría ser el nombre de una botella azul de agua muy chiquitita, causa desórdenes gastrointestinales y neurológicos, junto a otro glicoalcaloide llamado chaconina. Eso sí, en las patatas comerciales (no verdes) no están presentes en una concentración como para ocasionártelos.

Por cierto, además de que estos glicoalcaloides tóxicos le den amargor al mundo patatil, el que sean verdes se debe al incremento, a la par, de clorofila, que funciona como un indicador de que la patata no se encuentra en su mejor momento. Más claro, agua. Si te las comes así, apechuga.

Y hablando de compuestos tóxicos y tubérculos, dice el oráculo que se comente también lo de la yuca. La yuca contiene linamarina, un glucósido cianogénico. Como su propio nombre indica, el glucósido cianogénico pasa a ser cianuro de hidrógeno en nuestro cuerpo por acción de enzimas en la flora bacteriana de nuestro sistema digestivo. Vamos, que es bastante tóxica si no se procesa adecuadamente. Pero para eso existe un proceso previo y manual de detoxificación. En la yuca, las paredes celulares contienen linamarasa (recuerda, si la palabra acaba en –asa, es una enzima), la cual rompe el glucósido liberando el cianuro de hidrógeno. Un buen mortero (ruptura mecánica de las células de la yuca y sus paredes vegetales) pone en contacto la linamarasa con la linamarina, haciendo su trabajo, de manera que el cianuro se pueda desechar en el procesado del líquido sobrante, así como bajando su pH y llevándolo a ebullición. Y ale, una buena tapioca.

8- ¿Es acaso la patatina una fiesta en la que se aprovecha para agredir a patatazo limpio a tus archienemigos?

No. Por mucho que nos gustaría en algún momento de nuestra vida asistir a tamaña celebración, desgraciadamente no, no existe. La patatina, a parte de eso en italiano que no vamos a reproducir, es una proteína de almacenamiento presente en la patata y que representa el 40% de la proteína soluble del tubérculo. Toma dato. Igual un día te resulta útil.

9- ¿Pueden las patatas enfermar? ¿Les sube la fiebre? ¿Y la bilirrubina?

Sí, las patatas pueden ponerse malitas. 😦 De entre todos los males que las pueden asaltar, es destacable el Phytophthora infestans, un hongo que hizo estragos en los cultivos patatiles irlandeses allá a mitad del siglo XIX. ¿Y qué pasó? Que Irlanda se sumió en una de las mayores crisis socioeconómicas de su historia. La subsistencia de buena parte de sus habitantes dependía exclusivamente de la patata, y con la plaga que asoló las patatas se quedaron sin nada que echarse a la boca. Esto derivó en una gran hambruna con todas sus consecuentes enfermedades y emigración de la población.

Y, por otro lado, la bilirrubina es un pigmentito procedente de la degradación de la hemoglobina, que está en los glóbulos rojos, que están en la sangre. Las plantas ni tienen sangre, ni glóbulos rojos, ni hemoglobina, ni vesícula biliar, así que difícilmente podría subirles la bilirrubina. Por muy bravas que se pongan, y muy salseras que se levanten, no. A las patatas no les sube la bilirrubina. Ni cuando te miro, ni cuando me miras.

10- ¿Tienen los tubérculos algún tipo de representación mediática?

Por supuesto. Toy Story nos muestra de lo que los tubérculos son capaces. La patata caliente también está ahí, pasando de mano en mano. Y por supuesto, Noel Gallagher, Potato Supremo.

Escena sensible en la que se pueden apreciar torturas ejercidas a un tubérculo. Ved el vídeo bajo vuestra responsabilidad.


Bonus extra de parte del Oráculo – ¿Tiene este post banda sonora?

Por supuesto, claro que sí. Disfrutad.

Queremos dejar claro que el oráculo se posiciona en contra de lo mencionado en la banda sonora. Este blog tiene un posicionamiento más bien neodarwinista que no es compatible con el Homo sapiens siendo un esqueje evolutivo de la patata. De hecho, no estamos seguras de que tras varios ciclos evolutivos la patata pueda perder todo ese almidoncito que tiene, ni esas paredes celulares, ni esas vacuolas.

3 comentarios en “El Oráculo Bye: los tubérculos

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